Qué es la Inteligencia Emocional

¿Qué significa ser inteligente? ¿Saber mucho? Antiguamente, era justamente eso lo que hacía a alguien inteligente; sin embargo, con el paso del tiempo, este concepto ha cambiado: ser bueno en las matemáticas, sacar 10 en todas las materias sigue siendo parte de lo que es ser inteligente, pero no es todo; ser inteligente también implica la capacidad de gestionar nuestras emociones y enfrentar situaciones críticas. Hoy en U-Storage exploramos la noción de la inteligencia emocional: ¿qué es y cómo podemos desarrollarla?

El surgimiento de la Inteligencia Emocional

En 1980, el psicólogo estadounidense Howard Gardner afirmó que existe más de una forma de ser inteligente y llamó a su descubrimiento: la teoría de las múltiples inteligencias.

Howard Gardner emociones
En su teoría, Gardner estableció la existencia de ocho formas de ser inteligente sin que una sea excluyente de la otra, de hecho, el estudioso estaba convencido de que todos poseemos inteligencias múltiples y que son nuestras capacidades y el entorno la manera en que podemos desarrollar las habilidades que nos permiten incrementar cada una de ellas.

Para Gardner, las ocho inteligencias que el ser humano contiene eran:

1. Linguístico-verbal: uso de palabras de manera efectiva, ya sea de forma oral o escrita.
2. Lógico-matemática: razonamiento inductivo/deductivo, capacidad en el manejo de números y resolución de problemas.
3. Espacial: habilidad para observar el mundo, manipulación de imágenes mentales y capacidad de orientación espacial.
4. Musical: percepción, transformación y definición de ritmos, tonos y timbres.
5. Corporal-kinestésica: uso del cuerpo para expresar ideas, sentimientos o creación de productos.
6. Interpersonal: entendimiento y relación eficaz con otras personas.
7. Intrapersonal: comprenderse a uno mismo, gestión de emociones y pensamientos.
8. Naturalista: sensibilidad para clasificar y utilizar elementos del medio ambiente.

 

La teoría de las inteligencias múltiples y el concepto de la inteligencia social

Una década después, en los años 90 del siglo pasado, los psicólogos y profesores Peter Salovey y John Mayer agregan a la teoría de las inteligencias múltiples el concepto de la inteligencia social, como la capacidad de una persona para gestionar las emociones propias y ajenas.

Peter Salovey y John Mayer emociones
Tomando dicho concepto, el periodista y psicólogo Daniel Goleman publica, en 1995, el libro Inteligencia Emocional, en donde profundiza sobre los dichos de sus colegas y afirma que muchas veces, la inteligencia emocional es mucho más importante en la vida de una persona que la cantidad de conocimiento o el coeficiente intelectual que se pueda tener.

Actualmente, se puede afirmar que Goleman tenía razón y es que con la aparición de la Inteligencia Artificial no hace falta, realmente, saber todo sobre un tema, es tan sencillo como escribir en un buscador el significado de algo, pero, ¿son las máquinas capaces de solucionar un problema de nuestra vida cotidiana?, por ejemplo, cuando nos enfrentamos con un suceso traumático, cuando tenemos problemas con un compañero de trabajo, con un familiar. Claro, podemos hacer el intento y preguntárselo, tal vez nos dé un consejo utilizable, pero seremos nosotros quienes lo pongan en práctica y la forma en que lo hagamos será gracias a nuestra inteligencia emocional, de ahí que, hoy, en U-Storage queramos desmenuzar qué es la inteligencia emocional.

 

Un mundo de emociones

Retomando la teoría de las múltiples inteligencias de Gardner, se puede considerar que la inteligencia emocional es la combinación de las inteligencias interpersonal e intrapersonal, pues ser inteligente emocionalmente significa que hemos desarrollado nuestra capacidad para identificar y gestionar tanto nuestras emociones como las de los demás.

Pero, ¿cómo es que nuestro cerebro gestiona dichas emociones?

Lo logramos gracias a varias habilidades que tenemos que desarrollar, primero que nada tomar conciencia de la emoción que sentimos, ¿ira?, ¿frustración?, ¿impotencia?, ¿felicidad?, ¿asco?, ¿sorpresa?; segundo, una vez identificada la emoción, ¿qué haremos con ella?, ¿permitiremos que nos afecte de forma positiva o negativa?, podremos utilizarla para resolver un problema, lograremos, quizás, controlarla para que nos permita aprovecharla o nos desbordará y paralizará.

cerebro y emociones
Seguramente, en muchos momentos de tu vida, las emociones te han rebasado, ya sea de manera positiva o negativa
, y la verdad, eso no es malo, somos seres vivos, vibrantes y emocionales y siempre es mejor expresar una emoción que negarla.

La personalidad de cada uno define mucho la forma en que expresamos nuestras emociones; hay gente que deja que sus emociones le fluyan a flor de piel, hay otra mucho más contenida, reservada; sea cual sea el caso, lo cierto es que cada emoción que sentimos tiene un impacto gigantesco en nuestro comportamiento y la forma en que nos desenvolvemos en nuestras vidas.

Un mundo sin emociones es un mundo sin vida; hay que sentir, vibrar, indignarnos cuando algo injusto ocurre o alegrarnos cuando presenciamos algo hermoso, sentir esperanza porque todo va a estar bien, porque podemos estar mejor, porque se dice que quien pierde la esperanza es como si estuviera muerto en vida.

Pero, ¿qué pasa cuando tus emociones te están haciendo daño? ¿Cuándo te impiden llegar a donde quieres estar? Es ahí donde entra la inteligencia emocional y la importancia que tiene desarrollarla en nosotros, no nacemos siendo inteligentes emocionalmente, nacemos con emociones y necesidades básicas, así que la inteligencia emocional es algo que vamos aprendiendo y fortaleciendo gracias a las herramientas que se nos dan y, claro, al trabajo interno que estemos dispuestos a hacer.

 

Trabajando en nuestras emociones, algunos ejemplos

Lo primero que hace un ser humano con una emoción, ya sea propia o de otra persona, es percibirla. Por ejemplo: sí cuando vas caminando a casa por la noche y notas que alguien te sigue, seguramente sentirás inquietud o miedo; tras esto, el segundo nivel en que opera la emoción es el razonamiento, en nuestro ejemplo, esa inquietud o miedo hará que tu cerebro comience a pensar; tercero, tu emoción y tu cerebro buscarán hacer click, siguiendo con nuestro ejemplo, tratarás de comprender la situación en la que te encuentras, ¿estás en peligro?.

emocion enojo
Es aquí donde una inteligencia emocional desarrollada te puede ayudar pues una vez que percibiste tu emoción, la razonaste y comprendiste
, e hiciste lo propio con la emoción del otro es momento en que gestiones ambas y puedas trazar un plan, así, regular nuestras emociones y responder adecuadamente a las emociones de los demás es vital.

El ejemplo que damos, por supuesto, es extremo y bastante negro, pero aplica también para cuestiones positivas, pues comprender nuestras emociones y las de los demás es clave para mejorar nuestras relaciones personales y para la forma en que interactuamos con el mundo en general.

Otro ejemplo rápido: vas en tu auto, el tráfico está fatal, otro automovilista te la aplica y se te mete, ¿qué haces? Lo primero, seguro, insultarlo, pero, ¿qué pasa si esa persona te responde y ambos se dejan llevar por sus emociones: ¿vas a salir de tu auto y pegarle?, ¿se la vas a regresar y te le vas a meter? Las cosas pueden escalar muy rápidamente y el resultado de unas emociones desbordadas puede traducirse en tragedia.

 

¿Cómo ser inteligente emocionalmente?

Ser inteligente emocionalmente es regular nuestras emociones y las de los demás, mirar el escenario y decidir no engancharse con la emoción negativa que alguien, algo o una situación nos está dando.

distintas emociones
Podemos empezar guardando silencio, resistir al impulso de contestar, escuchar un poco más al otro, buscar que otras emociones nos está generando la situación en que nos encontramos
, no quedarnos con la primera que nos provoca, mostrar empatía con el otro, tratar de ponernos en su lugar, aunque nos parezca que esa persona está actuando sin razón ni lógica, siempre preguntarnos: sí yo estuviera en sus zapatos, ¿qué sentiría? Respirar

Tras esto, reflexionemos sobre qué acciones nuestras condujeron a la situación en la que estamos, recordemos que toda acción genera una reacción, mirarnos con ojos críticos y asumir nuestra responsabilidad en el escenario generado.

Hacer una reflexión seria de nuestros días, la forma en que interactuamos con los demás es una gran forma de desarrollar nuestra inteligencia emocional y esto solo puede llevarnos a tener una mejor respuesta ante conflictos cotidianos en la cola del súper, en el transporte público, en el mercado, en el trabajo.

Una cosa más de aprender a gestionar emociones nos permite enfocarnos en las situaciones realmente importantes y desechar conflictos que realmente no valen la pena.

 

Todos ganamos cuando tenemos inteligencia emocional

Ya sea en el trabajo, en casa, en tu relación amorosa, cuando alguien decide trabajar e incrementar su inteligencia emocional, se convierte en un factor de cambio, no solo para uno mismo sino para quienes lo rodean.

inteligencia emocional
Tener la capacidad de aceptar y superar un error que cometió
, de decir que no en lugar de que sí cuando sabemos que no queremos hacer algo, saber cómo expresar correctamente lo que sentimos, poner límites, cooperar para resolver problemas, ser más empático con los otros, dejar de juzgar son todas virtudes que podemos conquistar con base en nuestra inteligencia emocional.

 

La inteligencia laboral en nuestro entorno laboral y académico

La inteligencia emocional afecta nuestro rendimiento académico o laboral, nuestra salud física y mental, nuestras relaciones.

En los trabajos, los mejores líderes no son los que saben más, son aquellos que tienen la capacidad de gestionar a un grupo de personas con saberes diferentes, aquellos que saben escuchar y dan libertad a sus subordinados para expresarse. Ser un líder no significa imponerse o brillar por si solo, todo lo contrario, un verdadero líder es aquel que permite que quienes trabajan en su equipo crezcan, brillen; es aquel que en el momento del conflicto sabe escuchar a todos, que fomenta que todos se escuchen y sabe trazar el camino para que todos avancen, es decir, son aquellos que seguramente han invertido parte de su tiempo desarrollando su inteligencia emocional.

 

La importancia de la inteligencia emocional en nuestras relaciones con los demás

La inteligencia emocional también es el secreto de las relaciones íntimas duraderas y es a través de ella que podemos ser realmente conscientes de los cambios que van ocurriendo constantemente en nosotros mismos y en los demás. Ya sea una relación de amistad, fraternal, amorosa, cuando desarrollamos nuestra inteligencia emocional, somos más sensibles con los demás, podremos gestionar desencuentros cuando éstos aparezcan en lugar de permitir que el desacuerdo se vuelva algo que contamine la relación, la vuelva tóxica.

emocion amor
Aprender a ser conscientes de lo que comunicamos de manera verbal y no verbal es realmente importante al desarrollar nuestra inteligencia emocional
, lo mismo que el humor y aprender a ver en el conflicto una oportunidad para crecer y acercarse a los demás, después de todo, los desacuerdos con otros son inevitables, lo mismo que encontrarse con que uno mismo cambia de postura.

Comprender que el conflicto no es una amenaza o un castigo nos puede ayudar a desarrollar formas creativas de solución, mostrarnos vulnerables ante los demás ayuda a que los otros hagan lo mismo y que sean capaces de vernos en medio de un conflicto, como seres vulnerables sin duda ayudará a que el conflicto llegue a buen puerto, a que la solución se dé a partir del diálogo y no de la imposición.

Tener una inteligencia emocional desarrollada también puede abrirnos a querer nuevas relaciones en nuestra vida, así que, si andas en ese viaje,  te dejamos estos consejos para hacer nuevos amigos.